5 lugares maravillosos para avistar ballenas en América Latina

¿Sabía que en América Latina se pueden encontrar unas 64 especies de ballenas, delfines y marsopas, lo que representan el 75% de las 86 especies conocidas de cetáceos en el mundo? Por esta razón, la región se ha convertido uno de los destinos favoritos para los turistas que quieren ver estas impresionantes criaturas.

Se calcula que el turismo de avistamiento de cetáceos genera ingresos por unos $300 millones de dólares anuales y beneficia a unas 91 comunidades en 18 países latinoamericanos. Esta actividad representa una alternativa económica más rentable y amigable con el ambiente para comunidades costeras que antes dependían de la pesca y hasta de la explotación irresponsable de los recursos marinos.

La oferta de empresas que ofrecen excursiones sostenibles de avistamiento de cetáceos también ha crecido de forma significativa en los últimos años y pueden encontrarse en casi cualquier destino costero en la región. Estas empresas respetan las legislaciones ambientales, cuentan con certificaciones y verificaciones de sostenibilidad y, en algunos casos, hasta tienen certificados especiales de turismo marino responsable. En ViajeSostenible.org puede encontrar un listado con algunas opciones.

Hoy queremos invitarlo a conocer cinco de los mejores destinos en América Latina para observar ballenas y otros cetáceos:

1. Baja California, México

Foto de la Casa Mexicana de la Ballena Gris, México

Las aguas de Baja California y el del Mar de Cortéz son el mejor sitio para avistar a las famosas ballenas grises (Eschrichtius robustus). En la península hay lagunas de agua salada rodeadas por el desierto que es donde las ballenas grises arriban para aparearse y parir a sus crías a plena vista de los espectadores. La mejor temporada para avistar ballenas en Baja California es de enero a abril pero durante el resto del año también se pueden ver ballenas azules y cachalotes.

2.    Bahía Ballena, Costa Rica

Foto de Bahia Aventuras, Costa Rica

En el Pacífico sur del país se ubica este importante hábitat para las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae). Estas criaturas migran dos veces al año (desde finales de diciembre hasta finales de abril y de julio a septiembre) a las cálidas aguas de la bahía para aparearse y parir.  Para proteger este valioso sitio, el gobierno de Costa Rica creó el Parque Marino Ballena, el cual es un santuario para estas y otras especies marinas como los delfines comunes y nariz de botella, manta rayas y el tiburón martillo.

3.    Praia do Rosa, Brasil

Foto de Turismo Praia do Rosa, Brasil

Brasil es el destino turístico líder en Suramérica para el avistamiento de mamíferos marinos, recibiendo unos 167.107 observadores cada año. También cuenta con un record de 11.500 de avistamientos de ballenas registrados en el 2011. Praia do Rosa, una hermosa playa en el Atlántico sur del país, recibe cada año, durante los meses de junio a noviembre, a las ballenas francas australes (Eubalaena australis). Estos animales deleitan a los turistas con saltos impresionantes que dejan ver hasta el 75% de su cuerpo.

4.    Chiloé-Corcovado, Chile

Foto de Whitley Fund for Nature

El área que comprende la Isla Chiloé y el golfo de Corcovado, al sur de Chile, es el lugar de mayor concentración de las ballenas azules (Balaenoptera musculus) en el hemisferio sur. Este es uno de los hábitats costeros más ricos de Suramérica, una de las razones por las que estas gigantescas ballenas llegan a satisfacer sus formidables requerimientos dietéticos de entre dos y ocho toneladas diarias de krill. La ballena azul se hospede en Chile en los meses entre diciembre y abril.

5.    Península Valdés, Argentina

Foto de Mis Wallpapers

Este sitio se considera la meca para los observadores de cetáceos, ya que es donde se concentra la mayor población reproductora de las ballenas francas australes, se calcula que cada año llegan cerca de 4.000 individuos. En la península también abundan otras especies marinas como las orcas, los lobos y elefantes marinos y lo pingüinos. Gracias a su riqueza natural está nombrada como Sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.  La temporada pico de avistamiento es entre julio y diciembre.

* Vea más información en el informe “Estado del Avistamiento de Cetáceos en América Latina” por Erich Hoyt y Miguel Iñíguez.

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